Los estudiantes universitarios son, año tras año, más previsores en una de las tareas más complicadas con las que le toca lidiar: la búsqueda de piso. Para evitar aglomeraciones en septiembre, muchos deciden reservarlo antes de las vacaciones. Tres de cada diez ya optan por hacerlo de esta forma, lo que ha obligado a los propietarios a "ponerse las pilas" antes para tener la oferta en perfectas condiciones. Lo que no cambian son las zonas más elegidas: el Gran Eje, la más baja en la Avenida de Madrid, el Polígono del Valle y las calles aledañas al campus.
"Un 30 o un 40 por ciento lo deja reservado con la fianza", afirma el presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, Diego Galiano, quien reconoce que en septiembre se produce una auténtica "avalancha" de peticiones de los que esperan hasta última hora.
Este cambio de hábitos en la búsqueda de pisos no es el único. Las mayores exigencias de los jóvenes se están imponiendo. "Se acabó el mito de que los estudiantes pueden vivir en cualquier piso", afirma Galiano, quien recuerda que buscan "mucha más comodidad y cercanía a la Universidad". Muchos de los que se deciden a compartir -siguen siendo mayoría amplia- lo hacen en viviendas más amplias con más zonas comunes.
Junto a estos cambios de hábitos, los precios y las zonas más repetidas son similares a los de años anteriores. Los estudiantes pagan entre 400 y 600 euros al mes, mientras que los lugares más elegidos son las calles aledañas al campus de "Las Lagunillas", la Avenida de Andalucía, el Polígono del Valle y el final de la Avenida de Madrid.
"Los propietarios han mejorado mucho la oferta"
Tradicionalmente, los pisos dirigidos a estudiantes tenían una menor calidad. Los muebles y la presentación estaban algo más descuidadas, puesto que los clientes no reclamaban, en ningún momento, mejoras. Sin embargo, las exigencias crecientes de los estudiantes, en la actualidad, han hecho que los propietarios tengan que poner más de su parte. "Han mejorado mucho la presentación de las viviendas y la oferta es de mucha más calidad que hace años", según explica Diego Galiano.
Este cambio a la hora de sacar al mercado de alquiler las viviendas también se traduce en una demanda "más respetuosa" por parte de los estudiantes. Galiano incide en que la "mala fama" que tenía este segmento de población está cambiando en los últimos años. Sobre todo, cuando la mayoría pone sobre la mesa garantías que tranquiliza al propietario. "Si no tienen ingresos, normalmente lo que se piden son fiadores que den garantías", destaca.
Estas condiciones no son más exigentes que antes. En este sentido, los avales bancarios que se reclaman a otros colectivos como familias o parejas no se dan. Sólo se exigen para la vivienda nueva.